Demelza: y que… ¿Tienes novia?
Jack: Pues la verdad…
Demelza: Disculpa por ser tan
entrometida. No hace falta que respondas
en serio.
Jack: No no te preocupes. Pues
la verdad, es que se podría decir que tuve una ``traición´´ amorosa, y la chica
con la que estaba me dejo por otro.
Demelza: Que curioso
Jack: ¿El qué?
Demelza: A mí me paso
exactamente lo mismo.
Jack: ¿De verdad?
Demelza: Si, y se cómo se
sufre.
Jack: Pues bastante la verdad.
Demelza: Bueno mejor olvidarse
del tema. ¿Quieres algo para tomar?
Jack: Vale.
Demelza: ¿Que quieres?
Jack: ¿Tienes Coca Cola?
Demelza: Claro, ya te sirvo.
Me dirigí hasta la cocina en
la cual pude observar por la puerta la cara de Jack, parecía que estaba
realmente mal. Puede ser que me equivocara a sacarle el tema. Volví al salón con
los dos vasos de Coca Cola.
Demelza: Toma.
Jack: Muchas gracias, pero
será mejor que me vaya.- mientras se lo bebe de un trago
Demelza: Bueno, hasta mañana.
Jack: Mañana vendré a buscarte
por la tarde, si quieres.
Demelza: Claro que sí. Hasta
mañana.
Bueno, me encontraba otra vez
sola. Sin nadie en casa. Subo al baño y me miro al espejo.
No soy perfecta. No
tendré un cuerpazo de modelo, tampoco muchísimo dinero que gastarme en mis
caprichos, no tengo un pelo perfecto, ni la sonrisa más bonita del mundo, me
muerdo las uñas, lloro desconsoladamente como una niña pequeña cuando algo me
emociona, no soy la que mejores notas saca de mi clase, muchas veces me enfado
por tonterías, puedo darle demasiada importancia a lo que piensen los demás,
incluso en ocasiones me he dejado influenciar… Pero soy como soy, eso no lo
puedo cambiar ni yo ni nadie. Si me quieres, acéptame con todos mis errores
porque si no los tuviese, no sería la misma.
Poco
a poco he ido aprendiendo que no hay nadie en el armario, que no está el coco
bajo mi cama, que “el cuarto de las ratas” está vacío en realidad, que la magia
solo existe en las películas y los libros, que las princesas no siempre van con
vestidos perfectos y diademas, que los príncipes azules no existen, que son mis
padres los que guardan mis dientes, al fin y al cabo, todo lo que he vivido de
pequeña era mentira.
Ahora
toca empezar un nuevo capítulo de mi vida. Una nueva historia dónde no estés
tú. El destino ha querido esto, ya no hay nada más que hacer. Siempre he sido
una chica que no tira la toalla a la primera, llevo mucho tiempo intentando que
las cosas salgan bien. Pero como persona humana que soy yo también me canso, y
llego a mis límites...
No te puedo prometer que voy a estar bien, porque se con certeza que me costará levantar cabeza, pero con el tiempo, puede que vuelva a encontrarle un sentido a mi vida.
No te puedo prometer que voy a estar bien, porque se con certeza que me costará levantar cabeza, pero con el tiempo, puede que vuelva a encontrarle un sentido a mi vida.
Ya
es bastante tarde y mamá y Lucia no han vuelto, iré a la ducha antes de que
lleguen y me gasten el agua caliente. Pondré música un rato.
Perdono
pero no olvido. Odio la lluvia y el frio, pero amo las bufandas. No me gustan
las personas que no hablan, ni las que hablan demasiado de ellos mismos.
Tampoco las que se dedican a hablar mal de los demás 24 horas diarias de los
365 días al año. El simple hecho de que sea viernes me pone de buen humor, cosa
que también puede conseguir un buen helado de chocolate o un día entero
dedicado a nada. No me gustan las cosas fáciles, me van más las difíciles. Me
gusta la compañía de personas que han viajado mucho y tienen mil lugares de los
que hablar y muchísimas experiencias que contar. Mi sitio favorito: cualquiera
desde el que se vea el mar. Podría pasar el día escuchando la voz de alguien
muy especial. Hablo demasiado, quizás por eso odio tanto los silencios. Sin
duda mi forma favorita de viajar es en el asiento delantero de un coche
cantando con la ventanilla bajada. Hago cosas sin pensar, de esas de las que
luego a veces me arrepiento. Estoy rodeada de gente que quiero. A veces puedo
ser borde, callada o incluso pecar de antipática. Pero simplemente es que me da
igual si piensan que soy de una manera u otra. Porque los que realmente me
conocen son los que me quieren tal y como soy. Yo también tengo mi filosofía de
vida, buena o mala, pero mía. No me gusta que me digan siempre cosas buenas. No
es que desconfíe de todo el mundo, es sólo que de primeras no me fío de nadie.
Soy fan de la ironía, el hecho de decir algo y que cada uno pueda interpretar
una cosa me parece bestial. Casi tanto como saber reírse de uno mismo.
Tengo
mis pequeñas manías. Ese tipo de manías y de forma de ser, que te acompaña toda
la vida. Suelo dormir con la puerta cerrada, por si el asesino que quiera
entrar, al abrir la manilla me despierte. Cuando prometo algo que no quiero cumplir,
cruzo los dedos de los pies. A veces, cuando me desvelo, me pongo a imaginar cómo
sería la noche perfecta con él. De vez en cuando me gusta ponerme a escuchar
canciones tristes, y ponerme a llorar. Suelo sonreír cuando la gente de mí
alrededor, aunque no la conozca de nada está feliz. Me conformo con pocas
cosas, su sonrisa, por ejemplo. No me rindo nunca; sigo intentando chuparme el
codo. Puedo ser muy pesada y cabezona cuando sé que tengo razón y sé pedir
perdón cuando me equivoco. Si me aburro en el coche, me pongo a contar las
líneas de la carretera. Me gusta tocar timbres, y después salir corriendo. A
veces, doy vueltas mirando al cielo, y después me paro en seco, haciendo que me
caiga. Soy una chica sencillamente difícil, y a veces tripolar, me lo creo
todo, y no confío en nadie. Soy como soy, y si tienes algún problema,
consúltalo con mi sombra.
Ring-Ring
El teléfono
está sonando, pero no tengo ganas de salir de la ducha. Me encanta cuando el
agua ardiendo cae por mi pelo dejando vapor por todo mi cuerpo. Pero mejor que
salga, puede ser importante.
Demelza:
¿Si quién es?
XxX:
¿Señorita Demelza?
Demelza:…