Demelza: Lucia, vete a
lavarte las manos.
Lucia: Voy.
Mamá: Cariño, se que hoy te
llegó un paquete. ¿De quién era?
Demelza: Pues… de una amiga.
Mamá: A vale, y ¿Qué te ha
mandado?
Demelza: El nuevo disco de
aventura.
Mamá: A me alegro mucho
cielo.
Demelza: Mamá cogeré unos
trozos y me los comeré arriba mientras sigo estudiando.
Mamá: Me parece perfecto.
Cogí dos trozos de pizza y
los puse en un plato y me serví un vaso de agua. Necesito pensar y pensar.
Recapacitar y pensar. Subí las escaleras y llegué hasta mi habitación. Puse el
plato junto al vaso sobre la mesa y me acosté en la cama boca arriba con los
ojos cerrados.
Y yo que creía que eran
mitos. ¡Las mariposas en el estómago existen! Y el amor a primera vista. Y la
persona perfecta, no por no tener defectos, sino porque eres capaz de ver más
allá de ellos. Y la venda que te cubre los ojos y deja solo espacio para su
mirada. Y la felicidad que te invade al pensar en su sonrisa. ¿Y al oír su
nombre? Te sonrojas y te avergüenzas. Y cuando hablas con él, eso es una mezcla
de sentimientos tan intensa que es indescriptible. Miedo a perderle, ganas de
decirle que le quieres, deseos de declarar todo lo que te recorre por dentro. Y
cuando lo ves aparecer para estar contigo, aunque haya más gente, tú solo eres capaz
de ver que va iluminando el camino y dejando en la sombra a todo lo demás a su
alrededor. Y cuando lo tienes a tu lado y lo único que eres capaz de pensar es
en no lanzarse a sus brazos y pegarte a sus labios. Y sí, es porque estoy
enamorada y no puedo remediarlo.
Dime que me echas de menos,
que no tengo por qué compararme con nadie, que no hay ninguna mejor que yo, que
estoy guapa hasta cuando lloro. Dime que te pones celoso cuando me ves con
otro, que te encanta que tenga una sonrisa que solo utilizo delante tuya, que
mi boca es la más bonita y la única que quieres besar. Dime que te importa que
ahora mismo esté llorando, que te gustaría estar aquí para consolarme, aunque
ni yo sepa por qué lo hago. Dime que tienes ganas de abrazarme y que te mire con
cara
de niña pequeña, que te da pena tenerme tan lejos, que me necesitas... simplemente hazme sonreír con un ``te amo princesa´´
de niña pequeña, que te da pena tenerme tan lejos, que me necesitas... simplemente hazme sonreír con un ``te amo princesa´´
Mejor que me coma la pizza
ya, antes de que se me enfríe por completo y que comience a estudiar para
mañana poder salir. La pizza estaba deliciosa y me había quedado totalmente
llena, ahora ya era hora de volver con las derivadas. Las odio y sigo sin
entenderlas. Espero que el examen sea totalmente fácil, necesito aprobar ese
examen para poder pasar la asignatura.
Las horas continúan pasando
y yo sigo con los libros abiertos, derivadas y más derivadas. Me estoy
volviendo loca. No sé qué hacer. Y ¿Si llamo a Pablo para que me ayude? A lo
mejor así las logro entender. Cogí el teléfono y marqué su Número.
Pablo: Hola Deme.
Demelza: Pablo, tengo que
pedirte un favor.
Pablo: Claro dime.
Demelza: No entiendo nada
las derivadas. ¿Qué te parece si te pasas por mi casa y me ayudas a repasarlas?
Pablo: Claro. Estaré hay en
diez minutos.
Demelza: Gracias Pablo, eres
el mejor.
Pablo: De nada Deme. Tú sí
que lo eres.
Al colgar el teléfono me
vino a la mente el chico de esta mañana. Aquel tan lindo que me había traído ese
paquete tan misterioso. Todavía me seguía preguntando que de quien podía ser.
Era algo tan misterioso.
Porque 1+1 no siempre son 2,
porque el blanco puede ser negro, porque el negro es la mezcla de todos los
colores, porque lo más fácil no siempre es lo acertado, porque lo complicado a
veces es más atractivo, porque lo atractivo no siempre tiene que ser bonito,
porque un "no" a veces es un "sí", y un "sí" a
veces es un "no" escondido, porque no es oro todo lo que reluce ni
plata todo lo que no brilla, porque comer a veces no te quita el hambre y
dormir no significa que descanses, porque estar rodeado de gente no significa
estar acompañado, porque se puede soñar despierto, porque la gente cambia, y tú
cambias con ellos, que la inmensa mayoría no son lo que aparentan lo acabaras
viendo, y aceptando con el tiempo. Porque a veces los ojos hablan más que
millones de palabras, porque a veces los silencios son mucho más que las
palabras…
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